Gambas al ajillo con aceite de oliva y guindilla​

Gambas al ajillo con aceite de oliva y guindilla

Receta tradicional española, intensa y aromática

Las gambas al ajillo son uno de los platos más emblemáticos de la cocina española. Se sirven humeantes, burbujeando en aceite de oliva, perfumadas con ajo dorado y el toque picante de la guindilla. Es una receta sencilla, pero su éxito depende de la calidad de los ingredientes y del respeto a los tiempos de cocción. En bares, tabernas y hogares de toda España, este plato es sinónimo de celebración, tapeo y buen pan para mojar.

A continuación, descubrirás cómo preparar unas gambas al ajillo perfectas, con todo su sabor, aroma y textura ideal.


📝 Ingredientes (para 4 personas)

  • 500 g de gambas crudas (mejor si son frescas o congeladas de buena calidad)
  • 6–8 dientes de ajo
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1–2 guindillas secas (al gusto)
  • Sal fina al gusto
  • Perejil fresco picado (opcional)
  • Pan rústico o pan blanco para acompañar

🔪 Preparación previa

1. Limpieza de las gambas

Si las gambas son frescas, pélalas dejando la cola si lo deseas para una presentación más bonita. Retira el intestino (el hilo negro) haciendo un pequeño corte en el lomo con un cuchillo. Lávalas ligeramente bajo agua fría y sécalas muy bien con papel de cocina.
Este paso es fundamental: si las gambas están húmedas, el aceite salpicará y perderán textura.

2. Preparar el ajo

Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas, no demasiado gruesas. El ajo es el alma del plato, así que debe infusionar el aceite sin quemarse.

3. La guindilla

Puedes dejar la guindilla entera para un picante suave o romperla en trozos para un sabor más intenso. Ajusta la cantidad según tu tolerancia al picante.


🍳 Elaboración paso a paso

Paso 1: Calentar el aceite

En una cazuela de barro o sartén amplia a fuego medio-bajo, vierte el aceite de oliva virgen extra. No tengas miedo de usar una buena cantidad: el aceite es parte esencial del plato y luego se disfruta con pan.

Cuando el aceite esté caliente pero no humeante, añade las láminas de ajo y la guindilla.


Paso 2: Dorar el ajo con cuidado

Deja que el ajo se dore lentamente, removiendo de vez en cuando. El objetivo es que quede dorado claro y aromático, nunca oscuro ni quemado.
Si el ajo se quema, el plato se volverá amargo.

Este paso perfuma el aceite y crea la base del sabor.


Paso 3: Añadir las gambas

Sube ligeramente el fuego y añade las gambas de golpe. Espolvorea una pizca de sal y remueve suavemente.
En cuanto las gambas entren en contacto con el aceite caliente, comenzarán a chisporrotear.

Las gambas se cocinan muy rápido, entre 1 y 2 minutos por lado. Verás cómo cambian de color y se vuelven rosadas.


Paso 4: Punto perfecto

Retira del fuego en cuanto estén justas. Si las dejas demasiado tiempo, quedarán duras.
Opcionalmente, añade un poco de perejil fresco picado justo al final para dar frescor y color.


🔥 Presentación tradicional

Sirve las gambas al ajillo muy calientes, idealmente en la misma cazuela de barro. El aceite debe seguir burbujeando ligeramente al llegar a la mesa.
Acompaña con abundante pan para mojar, porque el aceite infusionado con ajo y guindilla es una auténtica delicia.


💡 Consejos para unas gambas al ajillo perfectas

  • Calidad del aceite: usa siempre aceite de oliva virgen extra. Marca una gran diferencia.
  • No sobrecargar el ajo: demasiados ajos pueden dominar el plato.
  • Fuego controlado: el ajo se quema en segundos si el aceite está demasiado caliente.
  • Gambas secas: la humedad arruina la fritura.
  • Servir inmediatamente: este plato no espera.

🌶️ Variaciones populares

  • Con vino blanco: añade un chorrito justo antes de las gambas y deja evaporar el alcohol.
  • Con brandy: flambea ligeramente para un sabor más intenso.
  • Con cayena fresca: si prefieres un picante más vivo.
  • Con limón: unas gotas al final para un toque fresco (no tradicional, pero delicioso).

🥖 Acompañamientos ideales

  • Pan rústico, baguette o pan de pueblo
  • Ensalada verde sencilla
  • Vino blanco seco, manzanilla o cerveza bien fría

📜 Un poco de historia

Las gambas al ajillo nacen como receta humilde en las tabernas madrileñas, aunque hoy se preparan en toda España. Su éxito se debe a su sencillez y a la combinación perfecta de ingredientes básicos: ajo, aceite y marisco. Es un ejemplo claro de cómo la cocina española convierte pocos elementos en un plato inolvidable.


❤️ Conclusión

Las gambas al ajillo con aceite de oliva y guindilla son mucho más que una tapa: son una experiencia sensorial. El aroma del ajo dorado, el chisporroteo del aceite y la textura jugosa de las gambas crean un plato irresistible.
Sencillo, rápido y profundamente sabroso, es una receta que nunca falla y que conquista a todos los comensales.

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