Cranberry Mousse Pie

Cranberry Mousse Pie

Tarta cremosa de arándanos rojos con base crujiente

La Cranberry Mousse Pie es un postre de inspiración anglosajona que combina una base crujiente tipo galleta con una mousse ligera, aireada y ligeramente ácida de arándanos rojos (cranberries). El contraste entre la dulzura del relleno, la acidez natural de la fruta y la textura delicada de la mousse convierte esta tarta en una opción perfecta para celebraciones, cenas especiales o como broche final de una comida copiosa.

Los arándanos rojos son conocidos por su sabor intenso y refrescante, lo que hace que esta tarta no resulte empalagosa. Además, su color vibrante le da un aspecto espectacular sin necesidad de decoraciones excesivas.


Ingredientes (para un molde de 22–24 cm)

Para la base

  • 200 g de galletas tipo digestive, María o de vainilla
  • 100 g de mantequilla sin sal, derretida
  • 1 cucharada de azúcar moreno (opcional)

Para el coulis de cranberry

  • 300 g de arándanos rojos frescos o congelados
  • 120 g de azúcar
  • 120 ml de agua
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de ralladura de naranja (opcional)

Para la mousse

  • 250 ml de nata para montar (mínimo 35% MG), bien fría
  • 200 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 120 g del coulis de cranberry (ya frío)
  • 6 g de gelatina en hojas o 1 cucharada de gelatina en polvo
  • 2 cucharadas de azúcar glas (ajustar al gusto)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para decorar (opcional)

  • Arándanos frescos o deshidratados
  • Nata montada
  • Ralladura de naranja o limón
  • Hojas de menta

Paso 1: Preparar la base de galleta

Tritura las galletas hasta obtener un polvo fino. Puedes hacerlo con un procesador de alimentos o colocándolas en una bolsa y aplastándolas con un rodillo.

Coloca las galletas trituradas en un bol, añade la mantequilla derretida y mezcla bien hasta obtener una textura similar a arena húmeda. Si te gusta una base ligeramente más dulce y caramelizada, añade el azúcar moreno.

Vierte la mezcla en el molde y presiona firmemente con el dorso de una cuchara o con el fondo de un vaso, asegurándote de que quede compacta y uniforme tanto en la base como ligeramente en los bordes.

Lleva el molde al frigorífico durante al menos 30 minutos para que la base se endurezca.

Consejo: Una base bien compacta evita que la tarta se desmorone al cortarla.


Paso 2: Elaborar el coulis de cranberry

En un cazo, coloca los arándanos rojos, el azúcar, el agua, el zumo de limón y la ralladura de naranja. Lleva a fuego medio y cocina durante unos 10–15 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que los arándanos se abran y la mezcla espese ligeramente.

Retira del fuego y tritura todo con una batidora hasta obtener un puré fino. Si deseas una textura muy suave, pasa el coulis por un colador para eliminar pieles y semillas.

Deja enfriar completamente. Reserva una pequeña cantidad para la decoración si lo deseas.


Paso 3: Preparar la gelatina

Si usas gelatina en hojas, hidrátala en agua fría durante 5–10 minutos. Si es en polvo, hidrátala siguiendo las instrucciones del fabricante.

Calienta ligeramente 2–3 cucharadas del coulis (sin que hierva), añade la gelatina escurrida y remueve hasta que se disuelva por completo. Incorpora esta mezcla al resto del coulis y mezcla bien. Deja templar.

Importante: El coulis no debe estar caliente al mezclarlo con la mousse, para evitar que se corte.


Paso 4: Preparar la mousse

En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar glas y la vainilla hasta obtener una crema suave y sin grumos.

Añade poco a poco el coulis de cranberry ya frío, mezclando con movimientos suaves hasta que quede completamente integrado.

En otro bol, monta la nata bien fría hasta que forme picos suaves. Incorpórala a la mezcla anterior en varias tandas, con movimientos envolventes, usando una espátula. Este paso es clave para lograr una mousse ligera y aireada.


Paso 5: Montaje de la tarta

Saca la base del frigorífico y vierte la mousse de cranberry sobre ella. Alisa la superficie con una espátula para que quede uniforme.

Golpea suavemente el molde contra la encimera para eliminar burbujas de aire.

Refrigera la tarta durante un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche para que la mousse tome consistencia perfecta.


Paso 6: Decoración y presentación

Antes de servir, decora la tarta a tu gusto. Puedes añadir arándanos frescos, rosetones de nata montada, ralladura de cítricos o incluso un hilo del coulis reservado para darle un toque elegante.

Desmolda con cuidado pasando un cuchillo fino por los bordes si es necesario.


Consejos y Variantes

  • Versión sin horno: Esta receta no requiere horneado, ideal para cualquier época del año.
  • Base alternativa: Sustituye las galletas por galletas de chocolate o de jengibre para un contraste más intenso.
  • Más dulce: Si prefieres una mousse menos ácida, añade un poco más de azúcar glas.
  • Versión individual: Sirve la mousse en vasitos con base de galleta triturada.
  • Sin gelatina: Puedes usar agar-agar (ajustando cantidades) o estabilizar con más queso crema.

Conservación

La Cranberry Mousse Pie se conserva perfectamente en el frigorífico durante 3–4 días, bien cubierta. No se recomienda congelarla, ya que la textura de la mousse puede alterarse.


Conclusión

La Cranberry Mousse Pie es un postre sofisticado y equilibrado, perfecto para quienes buscan un dulce fresco, ligero y con carácter. Su combinación de acidez, cremosidad y base crujiente la convierte en una tarta memorable que sorprende tanto por su sabor como por su presentación.

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