🥐 Hojaldre de cebolla, manzana, queso de oveja y roquefort
Crujiente, cremoso y lleno de contrastes
El hojaldre es uno de esos ingredientes mágicos que transforman cualquier combinación sencilla en un plato espectacular. En esta receta, se une a una mezcla absolutamente irresistible: cebolla caramelizada lentamente, manzana dulce y jugosa, queso de oveja con carácter y el toque intenso y seductor del roquefort. El resultado es un hojaldre equilibrado, crujiente por fuera y cremoso por dentro, donde cada bocado juega con el contraste entre lo dulce, lo salado y lo ligeramente ácido.
Este plato funciona igual de bien como entrante sofisticado que como cena acompañada de una ensalada verde. También es ideal para sorprender en una comida especial sin complicarse demasiado en la cocina.
🧺 Ingredientes (4–6 personas)
Para la base:
- 1 lámina grande de masa de hojaldre (mejor si es de mantequilla)
- 1 huevo (para pintar)
- 1 cucharada de semillas de sésamo o amapola (opcional)
Para el relleno:
- 3 cebollas grandes (blancas o moradas)
- 2 manzanas (tipo Golden o Fuji)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 30 g de mantequilla
- 1 cucharadita de azúcar moreno
- Sal y pimienta negra recién molida
- 1 cucharadita de tomillo fresco o seco
Quesos:
- 100 g de queso de oveja curado o semicurado, rallado o en lascas finas
- 70 g de roquefort desmenuzado
Opcional pero delicioso:
- Un chorrito de vinagre balsámico o de vino blanco
- Un puñado de nueces o almendras tostadas
- Un hilo de miel para terminar
🔪 Paso 1: Preparar la cebolla caramelizada
Pela las cebollas y córtalas en juliana fina. En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva junto con la mantequilla a fuego medio-bajo. Añade la cebolla con una pizca de sal y cocina lentamente durante unos 20–25 minutos, removiendo de vez en cuando. La cebolla debe quedar muy tierna, dorada y ligeramente dulce, sin llegar a quemarse.
Cuando esté casi lista, añade el azúcar moreno y el tomillo. Mezcla bien y deja cocinar 5 minutos más. Si te gusta un toque más profundo, añade un chorrito de vinagre balsámico y deja que se evapore. Retira del fuego y reserva.
🍎 Paso 2: Preparar la manzana
Lava bien las manzanas. Puedes pelarlas o dejarlas con piel, según tu gusto. Retira el corazón y córtalas en láminas finas. En la misma sartén (o en otra), saltea ligeramente las manzanas con una pizca de mantequilla durante 3–4 minutos. No deben cocinarse del todo: solo ablandarse un poco y soltar su aroma.
Añade una pizca de pimienta y reserva. Este paso evita que la manzana suelte demasiada agua en el hojaldre durante la cocción.
🧀 Paso 3: Preparar los quesos
Ralla o corta en lascas finas el queso de oveja. Desmenuza el roquefort con los dedos. No hace falta mezclarlos: es mejor distribuirlos directamente sobre el hojaldre para que se fundan de forma irregular y creen diferentes intensidades de sabor en cada bocado.
🥐 Paso 4: Montar el hojaldre
Precalienta el horno a 200 °C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja de horno con papel vegetal.
Extiende la lámina de hojaldre y, si lo deseas, marca un borde de unos 2 cm alrededor sin llegar a cortar del todo. Esto ayudará a que el hojaldre suba bonito por los bordes.
Pincha ligeramente el centro con un tenedor. Extiende primero una capa uniforme de cebolla caramelizada, dejando libre el borde. A continuación, reparte las láminas de manzana de manera armoniosa. Espolvorea el queso de oveja y, por último, distribuye el roquefort desmenuzado.
Si te gustan los contrastes, este es el momento de añadir unas nueces troceadas.
🥚 Paso 5: Terminar antes del horno
Bate el huevo y pinta los bordes del hojaldre con cuidado. Esto le dará un color dorado precioso. Si quieres, espolvorea semillas de sésamo o amapola sobre los bordes.
🔥 Paso 6: Horneado
Introduce la bandeja en el horno y hornea durante 20–25 minutos, hasta que el hojaldre esté bien inflado, crujiente y dorado, y los quesos burbujeen ligeramente.
Si ves que se dora demasiado rápido, baja la temperatura a 180 °C los últimos minutos.
🍯 Paso 7: Toque final y presentación
Saca el hojaldre del horno y deja reposar 5 minutos antes de cortarlo. Justo antes de servir, puedes añadir un hilo muy fino de miel por encima para realzar el contraste dulce-salado. No es obligatorio, pero queda espectacular.
🍽️ Cómo servirlo
Este hojaldre queda delicioso:
- Como entrante con una ensalada de rúcula y vinagreta suave
- Como cena ligera con tomates cherry y aceitunas
- Cortado en cuadrados pequeños para un aperitivo elegante
Se puede comer caliente o templado, aunque recién hecho está en su punto máximo de crujiente y cremosidad.
💡 Consejos y variantes
- Versión sin roquefort: sustituye por queso azul suave o gorgonzola dulce.
- Más rústico: usa manzana reineta y añade romero.
- Toque gourmet: añade láminas finas de jamón ibérico al salir del horno.
- Con pera: sustituye la manzana por pera conferencia para una versión más delicada.
❤️ Conclusión
Este hojaldre de cebolla, manzana, queso de oveja y roquefort es una auténtica celebración de sabores. Dulce, salado, crujiente y cremoso a la vez, es uno de esos platos sencillos que parecen de restaurante. Perfecto para compartir, para lucirse sin estrés y para disfrutar sin prisas.