Sopa Azteca Original (Sopa de Tortilla Tradicional Mexicana)
La Sopa Azteca, también conocida como sopa de tortilla, es uno de los platos más emblemáticos de la cocina mexicana. Nacida en el corazón del altiplano central, esta sopa representa la fusión perfecta entre ingredientes prehispánicos y aportes posteriores de la cocina colonial. Su base es un caldo de tomate profundo y aromático, enriquecido con chile seco, ajo y cebolla, y servido con tiras crujientes de tortilla de maíz, aguacate, queso fresco y un toque ácido que equilibra todos los sabores.
Más que una simple sopa, la Sopa Azteca es un ritual: el contraste entre lo caliente del caldo y lo crujiente de la tortilla, entre lo picante del chile y la suavidad del aguacate, crea una experiencia reconfortante e intensa al mismo tiempo.
🛒 Ingredientes (para 4–6 personas)
Para el caldo base:
- 4 tomates maduros grandes
- ½ cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- 1 chile pasilla seco (el más tradicional)
- 1 chile ancho seco (opcional, para más profundidad)
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1,5 litros de caldo de pollo casero
- Sal al gusto
Para las tortillas:
- 4 tortillas de maíz
- Aceite suficiente para freír
Para servir:
- 1 aguacate maduro, cortado en cubos o láminas
- 150 g de queso fresco o queso panela, desmoronado
- 1 taza de crema mexicana o crema agria
- Jugo de 1 limón
- Cilantro fresco (opcional)
🔥 Preparación paso a paso
1. Preparar los chiles
Limpia los chiles pasilla y ancho retirando semillas y venas. Ásalos ligeramente en una sartén seca durante unos segundos por cada lado, cuidando que no se quemen, ya que podrían amargar la sopa. Luego colócalos en agua caliente durante 10–15 minutos para que se hidraten y se suavicen.
Este paso es clave: el chile pasilla aporta ese sabor ahumado y profundo que distingue a la Sopa Azteca auténtica.
2. Asar los vegetales
Mientras los chiles se hidratan, asa los tomates, la cebolla y el ajo en un comal o sartén caliente hasta que estén bien dorados y ligeramente quemados por fuera. Este tostado intensifica los sabores y le da al caldo su carácter tradicional.
3. Licuar la base
Coloca en la licuadora los tomates asados, la cebolla, el ajo y los chiles hidratados (escurridos). Añade un poco del agua de remojo de los chiles y licúa hasta obtener una salsa espesa, homogénea y de color rojo oscuro.
4. Cocinar el caldo
En una olla grande, calienta el aceite a fuego medio. Vierte la salsa licuada con cuidado y deja que se sofría durante 5–7 minutos, removiendo constantemente. Este paso, conocido en México como “freír la salsa”, es fundamental para que la sopa tenga cuerpo y sabor profundo.
Cuando la salsa cambie ligeramente de color y se vuelva más aromática, añade el caldo de pollo caliente poco a poco. Sazona con sal y deja hervir a fuego bajo durante unos 15–20 minutos.
5. Preparar las tortillas crujientes
Corta las tortillas de maíz en tiras finas. Fríelas en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Las tortillas fritas son el alma de la Sopa Azteca: aportan textura, sabor a maíz y ese contraste tan característico.
🍽️ Montaje tradicional
Sirve la sopa bien caliente en platos hondos. Añade un puñado generoso de tortillas crujientes, cubos de aguacate, queso fresco desmoronado y una cucharada de crema. Finaliza con unas gotas de jugo de limón al gusto.
Cada comensal puede ajustar los acompañamientos según su preferencia, lo cual hace de esta sopa un plato interactivo y familiar.
🌶️ Consejos y secretos de la Sopa Azteca original
- No uses chile chipotle en la versión tradicional; aunque es común hoy en día, no forma parte de la receta clásica.
- El caldo debe ser ligero, no espeso como una crema.
- Las tortillas se añaden al final, nunca se hierven dentro de la sopa.
- Si deseas un toque más intenso, puedes añadir una pizca de epazote seco durante la cocción.
❤️ El significado de este plato
La Sopa Azteca es memoria, hogar y tradición. Es una receta que ha pasado de generación en generación, servida tanto en mesas humildes como en restaurantes de alta cocina. Su magia está en la sencillez y en el respeto por el ingrediente principal: el maíz.
Prepararla es rendir homenaje a la cocina mexicana en su forma más pura, donde cada cucharada reconforta y cuenta una historia.