Receta de Solomillo al Ajillo para Triunfar en 20 Minutos

Solomillo al Ajillo para Triunfar en 20 Minutos

El solomillo al ajillo es uno de esos platos que nunca fallan. Elegante, sabroso y sorprendentemente fácil de preparar, combina la ternura del solomillo con el aroma intenso del ajo y el toque vibrante del perejil. En apenas 20 minutos, puedes llevar a la mesa un plato digno de restaurante, perfecto tanto para una comida improvisada como para una ocasión especial.

Esta receta destaca por su sencillez y por el uso de ingredientes básicos que, bien trabajados, ofrecen un resultado espectacular. El secreto está en respetar los tiempos de cocción, usar un buen aceite de oliva y no quemar el ajo. A continuación, descubrirás todos los pasos, consejos y variaciones para que este solomillo al ajillo sea un éxito asegurado.


Ingredientes (para 4 personas)

Ingredientes principales

  • 600 g de solomillo de cerdo o de ternera
  • 6–8 dientes de ajo
  • 80 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de vino blanco seco
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida

Para el toque final

  • 1 manojo pequeño de perejil fresco
  • ½ cucharadita de pimentón dulce o picante (opcional)
  • Un chorrito de zumo de limón (opcional)

Utensilios necesarios

  • Sartén grande o cazuela baja
  • Cuchillo afilado
  • Tabla de cortar
  • Espátula o cuchara de madera

Preparación paso a paso

1. Preparar la carne

Comienza limpiando el solomillo de posibles restos de grasa o nervios. Córtalo en medallones de unos 2–3 cm de grosor. Salpimienta ligeramente por ambos lados y deja reposar unos minutos a temperatura ambiente. Este paso ayuda a que la carne se cocine de forma más uniforme.


2. Dorar los ajos

Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Añade los ajos y dóralos lentamente hasta que estén ligeramente dorados, sin llegar a quemarse. Retíralos y resérvalos; así mantendrán su sabor suave y evitarán que amarguen.


3. Sellar el solomillo

En el mismo aceite aromatizado con ajo, sube un poco el fuego y añade los medallones de solomillo. Dóralos durante 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén bien sellados por fuera pero jugosos por dentro. No sobrecargues la sartén: si es necesario, hazlo en dos tandas.


4. Añadir el vino

Una vez dorada la carne, baja el fuego y vierte el vino blanco. Raspa el fondo de la sartén para recuperar todos los jugos caramelizados. Deja que el alcohol se evapore durante 2–3 minutos, reduciendo ligeramente la salsa.


5. Integrar los ajos y aromatizar

Vuelve a incorporar los ajos reservados. Añade el pimentón (si decides usarlo) y remueve rápidamente para que no se queme. En este punto, la cocina se llenará de un aroma irresistible.


6. Cocción final

Cocina todo junto 2–3 minutos más, bañando la carne con la salsa. Ajusta de sal y pimienta si es necesario. Si te gusta una salsa más abundante, puedes añadir un chorrito de agua o caldo.


7. Toque final

Retira del fuego y espolvorea perejil fresco finamente picado. Si deseas, añade unas gotas de zumo de limón para aportar frescura y equilibrar la intensidad del ajo.


Consejos para un solomillo perfecto

  • Usa solomillo de buena calidad: es una carne tierna que no necesita largas cocciones.
  • No quemes el ajo; debe quedar dorado, nunca oscuro.
  • Cocina la carne justo el tiempo necesario para que quede jugosa.
  • Deja reposar la carne un par de minutos antes de servir para que los jugos se redistribuyan.

Variaciones deliciosas

Solomillo al ajillo con champiñones

Añade champiñones laminados después de dorar la carne. Aportan jugosidad y un sabor profundo.

Versión picante

Incorpora una guindilla seca o un poco de chile fresco junto a los ajos.

Con toque andaluz

Sustituye el vino blanco por vino fino o manzanilla para un sabor más tradicional.

Con salsa cremosa

Añade un chorrito de nata ligera al final para una versión más suave y sedosa.


Acompañamientos ideales

  • Patatas fritas o patatas panaderas
  • Arroz blanco
  • Puré de patatas cremoso
  • Verduras salteadas o una ensalada fresca

Este solomillo al ajillo combina bien con casi cualquier guarnición, lo que lo convierte en un plato muy versátil.


Conservación

Si sobra, guarda el solomillo en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Recalienta a fuego suave para evitar que la carne se seque.


Conclusión

El solomillo al ajillo es un clásico infalible que demuestra que no hace falta complicarse para cocinar bien. Con ingredientes sencillos y una preparación rápida, obtendrás un plato lleno de sabor, ideal para triunfar en solo 20 minutos. Perfecto para el día a día o para sorprender a tus invitados sin estrés.

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