Receta Irresistible de Tarta de Cuajada de Arándanos para las Fiestas
Cremosa, afrutada y fácil de preparar sin horno
La tarta de cuajada de arándanos es uno de esos postres que enamoran desde el primer vistazo. Su textura suave y sedosa, combinada con el toque ligeramente ácido y refrescante de los arándanos, la convierte en una opción ideal para las fiestas, cuando buscamos algo especial pero no excesivamente pesado. Además, es una receta muy práctica, ya que no necesita horno y puede prepararse con antelación, algo fundamental cuando hay invitados.
Esta tarta destaca por su equilibrio perfecto entre dulzor y acidez, por su presentación elegante y por su facilidad de elaboración. Es un postre que funciona tanto en una mesa navideña como en una comida familiar o una celebración especial.
Ingredientes (8–10 personas)
Para la base:
- 200 g de galletas tipo digestive o María
- 100 g de mantequilla sin sal, derretida
Para la capa de cuajada:
- 500 ml de nata líquida para montar (mínimo 35% MG)
- 500 ml de leche entera
- 150 g de azúcar
- 2 sobres de cuajada en polvo (aprox. 24 g)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Para la capa de arándanos:
- 300 g de arándanos frescos o congelados
- 80 g de azúcar
- 50 ml de agua
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 sobre de cuajada en polvo
Para decorar (opcional):
- Arándanos frescos
- Azúcar glas
- Hojas de menta
- Chocolate blanco rallado
Preparación paso a paso
1. Preparar la base de galleta
Comienza triturando las galletas hasta obtener una textura fina, similar a arena. Puedes hacerlo con una picadora o colocándolas en una bolsa y aplastándolas con un rodillo.
Pasa las galletas trituradas a un bol y añade la mantequilla derretida. Mezcla bien hasta obtener una masa húmeda y homogénea. Esta base aportará el contraste crujiente perfecto frente a la suavidad de la cuajada.
Vierte la mezcla en el fondo de un molde desmontable de unos 22–24 cm de diámetro, previamente forrado con papel vegetal. Presiona bien con el dorso de una cuchara para que quede compacta y uniforme. Lleva el molde al frigorífico durante al menos 30 minutos para que la base se endurezca.
2. Preparar la capa de cuajada cremosa
En un cazo grande, vierte la nata, la leche y el azúcar. Reserva un pequeño vaso de leche fría para disolver los sobres de cuajada. Añade la vainilla si decides usarla.
Calienta la mezcla a fuego medio, removiendo constantemente para que el azúcar se disuelva y no se pegue al fondo. Mientras tanto, disuelve los sobres de cuajada en la leche fría reservada, removiendo bien hasta que no queden grumos.
Cuando la mezcla del cazo esté caliente (sin llegar a hervir), añade la cuajada disuelta y continúa removiendo. Es importante no dejar de mover y no permitir que hierva, ya que esto puede afectar a la textura final.
Cocina durante unos 2–3 minutos hasta que la mezcla espese ligeramente. Retira del fuego.
Saca el molde del frigorífico y vierte la mezcla de cuajada con cuidado sobre la base de galleta. Golpea suavemente el molde sobre la encimera para eliminar posibles burbujas. Deja templar a temperatura ambiente unos 10–15 minutos antes de añadir la capa superior.
3. Preparar la capa de arándanos
En otro cazo, coloca los arándanos, el azúcar, el agua y el zumo de limón. Cocina a fuego medio durante unos 8–10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que los arándanos se ablanden y suelten su jugo.
Tritura la mezcla con una batidora hasta obtener un puré fino. Si deseas una textura más suave, puedes pasar el puré por un colador para eliminar pieles y semillas.
Disuelve el sobre de cuajada en un poco de agua fría o leche, según las indicaciones del fabricante. Añádelo al puré de arándanos caliente y cocina durante 1–2 minutos más, sin dejar de remover y evitando que hierva.
4. Montaje final de la tarta
Con mucho cuidado, vierte la mezcla de arándanos sobre la capa de cuajada ya ligeramente cuajada. Puedes ayudarte de una cuchara, dejando que el líquido caiga suavemente para no romper la capa inferior.
Deja reposar la tarta a temperatura ambiente hasta que pierda el calor y luego llévala al frigorífico durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche para que cuaje perfectamente y los sabores se asienten.
Decoración festiva
Antes de servir, decora la tarta con arándanos frescos repartidos por la superficie. Puedes espolvorear un poco de azúcar glas para un efecto “nevado” muy bonito, perfecto para las fiestas. Unas hojas de menta o un poco de chocolate blanco rallado aportan un toque elegante y festivo.
Consejos y variaciones
- Más intensidad de sabor: Añade ralladura de limón o naranja a la capa de cuajada.
- Base diferente: Sustituye las galletas por galletas de cacao o de jengibre para un toque navideño.
- Versión ligera: Usa leche evaporada en lugar de nata, aunque la textura será menos cremosa.
- Otras frutas: Esta receta funciona perfectamente con frambuesas, frutos rojos o mango.
- Presentación individual: Prepárala en vasitos para un postre elegante tipo catering.
Cómo servirla en fiestas
Sirve la tarta bien fría, cortada en porciones limpias con un cuchillo pasado por agua caliente. Acompaña con café, té o una copa de vino dulce. Es un postre que gusta tanto a adultos como a niños y que siempre triunfa en celebraciones.
Conclusión
La tarta de cuajada de arándanos es un postre irresistible que combina sencillez, elegancia y sabor. Su textura suave, su frescura y su presentación hacen que sea perfecta para las fiestas, cuando buscamos sorprender sin pasar horas en la cocina. Es una receta que se convertirá fácilmente en un clásico de tu repertorio festivo.