🍲 Pollo Guisado Casero de Siempre
Una receta y muchas cosas que no quiero olvidar
🌿 Introducción: cocinar para recordar
Hay recetas que no son solo comida. Son momentos, voces, aromas que llenan la casa y nos abrazan sin tocarnos. Este pollo guisado casero es una de esas recetas que se escriben no solo para cocinar, sino para no olvidar. No olvidar los domingos en familia, el sonido de la cuchara de madera golpeando la olla, el olor que se escapa por el pasillo y anuncia que algo bueno está por llegar.
Este plato es sencillo, humilde, pero profundamente reconfortante. No busca impresionar con técnicas modernas ni ingredientes exóticos. Busca algo más importante: hacerte sentir en casa, aunque estés lejos, aunque haya pasado el tiempo.
📝 Ingredientes (4 personas)
- 1 pollo entero troceado (o 1,2 kg de muslos y contramuslos)
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cebolla grande
- 3 dientes de ajo
- 2 zanahorias
- 1 pimiento verde
- 1 tomate maduro grande (o 200 g de tomate triturado)
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- ½ cucharadita de comino (opcional)
- ½ cucharadita de pimienta negra
- Sal al gusto
- 1 vaso de vino blanco
- 2 vasos de caldo de pollo o agua
- 3 papas medianas
- Perejil fresco picado
🔪 Preparación paso a paso
1️⃣ El primer gesto: preparar el pollo
Salpimenta los trozos de pollo por todos lados. Este gesto sencillo es importante: es el primer contacto, el inicio de todo. Déjalo reposar unos minutos mientras preparas las verduras. No tengas prisa. Las buenas recetas no la necesitan.
2️⃣ El sofrito: donde nace el sabor
En una olla amplia, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada finamente y una pizca de sal. Cocina despacio, removiendo, hasta que esté transparente y ligeramente dorada. El olor que empieza a salir es ya una promesa.
Agrega los ajos picados y deja que se cocinen apenas unos segundos, sin que se quemen. Incorpora el pimiento verde en tiras pequeñas y la zanahoria en rodajas. Cocina todo junto durante unos 8–10 minutos, hasta que las verduras estén blandas y dulces.
3️⃣ El tomate y las especias
Añade el tomate rallado o triturado. Cocina hasta que pierda el exceso de agua y se concentre el sabor. Este paso es clave: el tomate debe transformarse, volverse oscuro, casi meloso.
Agrega el pimentón dulce, el comino y la pimienta. Remueve rápido para que no se quemen. En este momento, la cocina empieza a oler a hogar.
4️⃣ Sellar el pollo
Incorpora el pollo a la olla y súbelo un poco el fuego. Dora los trozos por todos lados. No se trata solo de color, sino de sabor. Ese dorado es memoria, es profundidad, es lo que hará que el guiso sepa “como antes”.
5️⃣ El vino y la paciencia
Vierte el vaso de vino blanco y deja que hierva un par de minutos para que se evapore el alcohol. Raspa el fondo de la olla con la cuchara: ahí está lo mejor.
Añade la hoja de laurel y el caldo caliente hasta casi cubrir el pollo. Baja el fuego, tapa la olla y deja cocinar lentamente durante 30 minutos.
6️⃣ Las papas: el toque final
Pela las papas y córtalas “chascándolas” (rompiéndolas al final del corte). Esto ayuda a espesar el caldo y da esa textura de guiso de toda la vida.
Añádelas a la olla y cocina 20–25 minutos más, hasta que estén tiernas y el caldo ligeramente espeso. Prueba y ajusta de sal.
⏳ El reposo, ese paso olvidado
Apaga el fuego y deja reposar el guiso 10 minutos antes de servir. Este descanso permite que los sabores se abracen, que todo se asiente. Como los recuerdos: necesitan tiempo para quedarse.
🍽️ Cómo servirlo
Sirve el pollo guisado bien caliente, espolvoreado con perejil fresco. Acompaña con pan crujiente, de ese que se usa para no dejar ni una gota de salsa. Porque hay cosas que no se deben desperdiciar: ni el sabor, ni el momento.
🌱 Variaciones que también merecen ser recordadas
- Con aceitunas verdes para un toque mediterráneo
- Con guisantes si te gusta un punto dulce
- Con un toque de azafrán para días especiales
- Más caldoso o más espeso, según cómo lo hacía tu familia
Cada casa tiene su versión. Ninguna está mal.
💭 Más cosas que no quiero olvidar
Que cocinar es un acto de amor.
Que una receta no es solo una lista de ingredientes.
Que hay platos que saben mejor cuando se comparten.
Que el olor de un guiso puede llevarte años atrás en un segundo.
Y que escribir estas recetas es una forma de decir: esto fue importante.
❤️ Conclusión
Este pollo guisado casero no es solo una receta. Es un recordatorio. De lo simple, de lo verdadero, de lo que permanece. Cocínalo sin prisas, compártelo con quien quieras, y guárdalo en tu memoria junto a todas esas cosas que no quieres olvidar