Rosemary Parmesan Cheese Straws

Rosemary Parmesan Cheese Straws

Palitos crujientes de parmesano y romero: un bocado irresistible

Los Rosemary Parmesan Cheese Straws son uno de esos aperitivos que parecen sencillos, pero que esconden una elegancia natural. Crujientes, dorados, fragantes y profundamente sabrosos, estos palitos de queso y romero son perfectos para acompañar un aperitivo, una copa de vino, una tabla de quesos o incluso una sopa o ensalada ligera. Su origen se inspira en la tradición anglosajona de la puff pastry, pero su sabor recuerda a la cocina mediterránea gracias al parmesano y al romero.

Lo mejor de esta receta es que combina pocos ingredientes, todos muy accesibles, con una técnica simple que garantiza un resultado profesional. El secreto está en la calidad del queso, el equilibrio de los aromas y el horneado preciso.


Ingredientes (para unas 30–35 tiras)

  • 1 lámina de masa de hojaldre rectangular (preferiblemente con mantequilla)
  • 80 g de queso parmesano rallado fino (Parmigiano Reggiano auténtico)
  • 1 cucharada de romero fresco muy picado
    (o 1 cucharadita de romero seco)
  • 1 huevo grande
  • 1 cucharada de leche o agua
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 pizca de sal fina (opcional)
  • Harina, para espolvorear ligeramente

Importancia de los ingredientes

Aunque la receta es sencilla, la calidad de los ingredientes marca una gran diferencia. El parmesano debe ser auténtico, bien curado, con al menos 18 meses de maduración. Aporta salinidad natural, umami y un aroma profundo que se intensifica al hornearse. El romero, por su parte, añade notas herbales y ligeramente resinadas que contrastan maravillosamente con la grasa del hojaldre y el queso.

La masa de hojaldre es la base de todo. Si es posible, utiliza una elaborada con mantequilla, ya que se expandirá mejor, quedará más crujiente y tendrá un sabor mucho más rico.


Paso 1: Preparar el horno y la superficie de trabajo

Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Forra una bandeja grande con papel de hornear y resérvala.

Espolvorea ligeramente la encimera con harina para evitar que el hojaldre se pegue, pero sin exceso: queremos que la masa conserve su textura ligera.


Paso 2: Preparar el hojaldre

Coloca la lámina de hojaldre sobre la superficie de trabajo y, si está muy fría, déjala reposar 5 minutos para que sea más flexible. Con un rodillo, pásalo suavemente por encima para igualar el grosor, sin aplastarlo demasiado.

En un bol pequeño, bate el huevo con la leche o el agua hasta obtener una mezcla homogénea. Con ayuda de un pincel de cocina, pincela toda la superficie del hojaldre con esta mezcla. Esto ayudará a que el queso se adhiera y dará un acabado dorado y brillante.


Paso 3: Añadir el queso y el romero

Espolvorea de manera uniforme el parmesano rallado sobre el hojaldre, presionando ligeramente con la palma de la mano o el rodillo para que se integre bien en la masa. A continuación, reparte el romero picado por toda la superficie.

Añade un poco de pimienta negra recién molida. Prueba antes el parmesano: si es muy salado, no será necesario añadir sal adicional.


Paso 4: Cortar y dar forma a los palitos

Con un cuchillo afilado o una rueda cortapizzas, corta el hojaldre en tiras de aproximadamente 1,5 cm de ancho. No te preocupes si no son perfectamente iguales: ese toque artesanal es parte de su encanto.

Toma cada tira por los extremos y gírala suavemente sobre sí misma, formando una espiral. Coloca los palitos en la bandeja preparada, dejando un poco de espacio entre ellos, ya que crecerán durante el horneado.


Paso 5: Horneado perfecto

Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante 12 a 15 minutos, o hasta que los palitos estén bien inflados, dorados y crujientes. A mitad de cocción, puedes girar la bandeja para asegurar un dorado uniforme.

El aroma que llenará la cocina será intenso y delicioso: mantequilla, queso tostado y romero fresco.


Paso 6: Enfriado y textura final

Saca los cheese straws del horno y déjalos reposar sobre una rejilla durante unos minutos. Al enfriarse, se volverán aún más crujientes y firmes.

Evita apilarlos mientras estén calientes, ya que el vapor puede reblandecerlos.


Cómo servirlos

Los Rosemary Parmesan Cheese Straws se sirven idealmente a temperatura ambiente. Son perfectos para:

  • Acompañar una copa de vino blanco seco, prosecco o champagne
  • Servir como aperitivo en fiestas y reuniones
  • Acompañar una sopa cremosa (calabaza, tomate, puerro)
  • Presentar junto a una tabla de quesos y embutidos
  • Añadir un toque crujiente a una ensalada

Colócalos en un vaso alto, en forma de bouquet, o en una bandeja rústica para una presentación elegante.


Consejos de chef

  • Ralla el parmesano justo antes de usarlo para maximizar el aroma
  • No sobrecargues de queso: demasiado puede derretirse y quemarse
  • Si usas romero fresco, pícalo muy fino para evitar trozos duros
  • Para un extra crujiente, espolvorea un poco de parmesano también sobre la bandeja antes de colocar los palitos

Variaciones deliciosas

  • Con ajo: añade ajo en polvo al parmesano
  • Picantes: incorpora chile seco o pimentón picante
  • Con semillas: añade semillas de sésamo o amapola
  • Con otros quesos: gruyère, pecorino o queso manchego curado
  • Versión vegana: usa hojaldre vegetal y parmesano vegano

Conservación

Estos palitos se conservan bien durante 2 a 3 días en un recipiente hermético, a temperatura ambiente. Si pierden algo de crujiente, puedes recalentarlos 2–3 minutos en el horno a 180 °C.


Conclusión

Los Rosemary Parmesan Cheese Straws son una prueba de que la simplicidad bien ejecutada puede ser extraordinaria. Con pocos ingredientes y una técnica básica, obtendrás un aperitivo elegante, aromático y absolutamente adictivo. Son el tipo de receta que se repite una y otra vez, porque siempre triunfa.

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